La ganadora de cinco premios Grammy, que actualmente se encuentra grabando nuevo material discográfico en las Bahamas, ha tenido que ser ingresada por cuarta vez tras pasar una noche de excesos. Parece que Amy no aprende pese a los numerosos consejos de su familia e ignorando las amenazas de su discográfica de echarla si no deja a un lado sus adicciones.
Amy Winehouse planeaba sus regresos a los escenarios Londinenses el próximo 31 de mayo, concretamente en el Shepherd’s Bush Empire tras varios meses sin actuar, pero parece ser que el estado que demostraba la cantante después de ser dada de alta hace unos días, hacía pensar que su vuelta se retrasaría aún más.

Tras el éxito cosechado con su segundo disco “Back to black”, que ha vendido hasta la fecha más de once millones de discos (cifras que actualmente son muy difíciles de alcanzar), parece que Amy no ha sabido manejar su vida personal afectando directamente a su vida profesional. Drogas, alcohol, peleas con su compañero sentimental entre otras, son las joyas que ha regalado la estrella a tabloides de todo el mundo.
Amy viajó a las Bahamas para grabar su tercer disco, pero su discográfica lo rechazó, lo que hízo que Amy aumentara su estancia en la isla para grabar nuevas canciones, pero al parecer, la cantante se ha dedicado a otras cosas a parte de su nuevo disco, como salir de fiesta noche tras noche acabando en el hospital.
Los más pesimistas no auguran un buen futuro a la cantante dados sus numerosos problemas con las sustancias nocivas. Esperemos que Amy logre salir del infierno de las drogas y pueda disfrutar plenamente de su éxito y talento.














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